Tantas veces que juntaste fuego para mí, para mis huesos. Pero yo era leña verde.
Te regalo un otoño, un día entre abril y junio, un rayo de ilusiones, un corazón al desnudo.
Todo cuanto hemos entendido, reflexionado y comparado está dispuesto para servir a la razón.
Todo deseo tiene un objeto y éste es siempre oscuro. No hay deseos inocentes.