No podría definirme como ateo, porque declararme ateo correspone a una certidumbre que no poseo.
No somos más ignorantes que ingenuos. Sabemos siempre lo que creemos que nos conviene saber.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
O acaso cierta noche de amor y de locura yo vivía un ensueño y... y usted una aventura