La voz de la sangre se puede oír en el silencio.
Las diferencias políticas no dan derecho, entre hombres corteses y leales, a la inversión, o admisión indiscreta, y publicación voluntaria, de noticias falsas.
Las grandes verdades nacieron brisas. Y fueron ciclones.
Las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro.
Las ilusiones perdidas son hojas, desprendidas del árbol del corazón.
Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero. Las palabras están de más, cuando no fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden.
Las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!.
Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
Lástima que la prisa nunca sea elegante
Leyendo un libro, un día, de repente, hallé un ejemplo de melancolía: Un hombre que callaba y sonreía, muriéndose de sed junto a una fuente.
Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone donde quiera. . . Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado.
Lo justo, a veces por el modo de defenderlo, parece injusto.
Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
Lo que hoy es una herejía se suele convertir en la ortodoxia de mañana.
Los apasionados son los primogénitos del mundo.
Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.
Los dueños de la verdad la siguen buscando.
Los estudiantes que son el baluarte de la libertad.
Los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.
Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido; y los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él.
Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.