La vida es sólo una pequeña luz entre dos grandes oscuridades.
La vida es un laberinto. Pero los iluminados conocen la salida.
La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.
La vida humana eterna sería insoportable.
La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.
La vida humana sería una invención repugnante y bárbara, si estuviera limitada a la vida en la tierra.
La vida nos ha sido dada, pero no nos ha sido dada hecha.
La voz de la sangre se puede oír en el silencio.
Las diferencias políticas no dan derecho, entre hombres corteses y leales, a la inversión, o admisión indiscreta, y publicación voluntaria, de noticias falsas.
Las grandes verdades nacieron brisas. Y fueron ciclones.
Las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro.
Las ilusiones perdidas son hojas, desprendidas del árbol del corazón.
Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero. Las palabras están de más, cuando no fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden.
Las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!.
Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal.
Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone donde quiera. . . Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado.
Lo justo, a veces por el modo de defenderlo, parece injusto.
Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
Lo que hoy es una herejía se suele convertir en la ortodoxia de mañana.
Los apasionados son los primogénitos del mundo.