Adivinar es un deber de los que pretenden dirigir.
Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia; pero creamos que la segunda suele ser por villanía.
Al poder se sube casi siempre de rodillas. Los que suben de pie son los que tienen derecho a él.
Algunas palabras abren heridas. Otras abren caminos.
Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen.
Amar no es más que el modo de crecer.
Ámese al hombre entusiasta y desinteresado.
Amistad nunca mudable por el tiempo o la distancia, no sujeta a la inconstancia del capricho o del azar, sino afecto siempre lleno de tiernísimo cariño, tan puro como el de un niño, tan inmenso como el mar.
Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto.
Aunque el Vaticano sostenga que la castidad es el valor supremo, en cualquier caso, me parece la aberración sexual más grande.
Ayer pasó Dios por mi puerta y me miró a los ojos (nunca lo había visto de aquel modo inquisitivo). Hizo que repitiera el nombre que llevo entre los labios: era tu nombre, amor.
Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.
Ayúdate de la soledad y el silencio.
Bienaventurados los que no hablan porque ellos se entienden.
Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.
Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.
Caía sobre mí mismo y amaba mis fracasos. Sentía el placer de ser otro que escribe un poema sin principio ni fin alerta por si viene la muerte y revienta mi pobre y útil reino del cuerpo.
Canta en la noche, canta en la mañana, ruiseñor, en el bosque tus amores; canta, que llorará cuando tú llores el alba perlas en la flor temprana.
Cesen los soberbios y cesará la necesidad de levantar a los humildes.
Cien caricias no borran una bofetada.
Ciencia es todo aquello sobre lo cual siempre cabe discusión.
Combatir por el bien no es combatir. Es dar.
Comienzo la creación en un instante del poema separo tinieblas. Me creo a mí mismo.
Compañerismo no siempre es amistad. Pero amistad siempre es compañerismo.
Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral.