Quien ha sabido preservar su decoro sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta.
Quien piensa en sí, no ama a la patria.
Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven.
Quién se emociona por lo simple suele no ser simple.
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Quien vive de prisa no vive de veras.
Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender.
Se aborrece a los viles, y se ama, con las entrañas toda, a los hombres pudorosos y bravos.
Se abren campañas por la libertad política; debieran abrirse con mayor vigor por la libertad espiritual; por la acomodación del hombre a la tierra en que ha de vivir.
Se afirma el pueblo que honra a sus héroes.
Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la naturaleza la necesidad justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no está conseguida, se pelea.
Se puede ser feliz sin talento, pero no sin pasión.
Se puede ser generoso dando poco y miserable dando más.
Se sale de la tierra tan contento cuando se ha hecho una obra grande.
Se tiene el talento para honrarse con él, no para deshonrar a los demás.
Sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio es hambre del hombre que fue hecho de maíz.
Sepan que olvidar lo malo tambien es tener memoria.
Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral.
Ser joven significa ser dueños de nuestra vida, de nuestro presente y estar dispuestos a desafiar nuestro porvenir; aceptar las circunstancias sin envidiar ni protestar; admitir la maravilla que somos y lánzanos a conquistar nuestro propio destino.
Ser río que corre, ser nube que pasa, sin dejar recuerdos ni rastro ninguno, es triste, y más triste para el que se siente nube en lo elevado, río en lo profundo.
Serás lo que debas ser o no serás nada.
Serena la luna alumbra en el cielo, domina en el suelo profunda quietud; ni voces se escuchan, ni ronco ladrido, ni tierno quejido de amante laúd.
Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.
Si es un verdadero amigo, no habrá que perdonarle jamás nada.
Si hay algo que ennoblezca a la juventud, es el miramiento y el respeto a los ancianos.