Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Tal ves mires a otro, igual que a mí aquel día y yo aquí recordándote a la orilla del mar.
Tal vez nadie lo sepa... Como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía
Tu corazón es igual que una playa, que, pudiendo ser tierra, nunca llega a ser mar.
Un amor que pregunta, si es virtud o es pecado, la fuerza que lo agita, eso es el amor soñado.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer un hombre enloquecido besará una mujer
Y los amantes saben, que sin querer siquiera hay un amor que crece como una enredadera
Y que un beso... uno solo puede más que el olvido si se juntan dos bocas en un beso prohibido
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre que besa a una mujer
Y si por algo es triste la lluvia que no llueve será porque es la lluvia condenada a ser nieve