La política es bella, aunque parezca fea por lo que se le entra del interés inevitable; y su beldad está en la fatiga difícil y dolorosa de los hombres en virtud por tener la república a salvo de los que negocian con la santidad de sus oficios.
La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada.
La política es el arte de los incapaces de triunfar en privado.
La política no es la ciencia de las formas, aunque sea esto en mucho; sino el arte de fundir en actividad pacífica los elementos, heterogéneos u hostiles, de la nación; y lo primero es conocer al dedillo a estos elementos, para no intentar nada que haya de chocar contra ellos, e irles acomodando gradualmente aquellas novedades foráneas que fuesen de posible y útil acomodo.
La riqueza exclusiva es injusta. Sea de muchos; no de los advenedizos, nuevas manos muertas, sino de los que honrada y laboriosamente la merezcan.
La sangre de los buenos, no se vierte nunca en vano.
La sed de verdad es insaciable.
La sensibilidad es una riqueza cuyo dueño siempre desea compartir.
La sensualidad sin amor es pecado; el amor sin sensualidad es peor que pecado.
La sinceridad no obliga a decirlo todo, sino a lo que se diga sea lo que se piense.
La síntesis espiritual de un pais es su arte.
La técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo.
La ternura es la columna central que sostiene la vida.
La tristeza es un cuarto oscuro, pequeño como una caja de cartón cuadrada.
La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor.
La única ley de la autoridad es el amor.
La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político.
La vejez es la pérdida de la curiosidad.
La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.
La verdad no se razona; se reconoce, se siente y se ama.
La verdadera amistad es aquella que aún siendo diferentes, amamos las diferencias. Aún siendo defectivos, nos aceptamos perfectibles.
La verdadera hermandad no requiere lazos de sangre.
La victoria está hecha de cesiones.
La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.
La vida enseña. Pero pocos aprenden.