Gran libro es la vejez. ¡Lástima que el hombre tenga que morirse cuando comienza a leerlo con provecho!
Grande es la palabra cuando cabalga la razón.
Grande es siempre el amor maternal, pero torna en sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.
Ha de ser limpia la casa, y la conducta.
Hace calor de Dios, amor.
Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados.
Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse.
Hago el amor bajo la sombra de escorpión. Cuando las voces del abismo callan una miseria imperfecta sube por el cuerpo me azota. Las palabras del poema quiebran.
Hay algunos hombres que no dicen lo que piensan y otros que piensan demasiado lo que dicen.
Hay clases de personas y personas con clase.
Hay cosas que no tienen solución, y son las que más.
Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.
Hay infinidad de cosas que se pueden percibir en la vida, pero sólo las realmente importantes llegan al corazón.
Hay que andarse con tiento en eso de cantar victorias diplomáticas sobre otra nación, porque el cacareo puede deshacer lo que ha logrado hacer la diplomacia.
Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
Hay sólo un niño bello en el mundo, y cada madre lo tiene.
Hay un arte de anochecer. De la entrada del cuerpo al alma, de la niebla a la redondez y del círculo al cielo.
Hay un arte, un paisaje a veces amable, a veces torvo, donde ascenso y descenso son accesorios de la materia limpia.
He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe.
Hombre recogerá quien siembre escuela.
Hombres de pequeña talla proyectaron sombras gigantescas.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Honrar a la patria es una manera de pelear por ella.
Honrar, honra.