El verdader amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.
En lo que nos toque ser en la vida hay que tratar de ser el mejor, pero jamás creerse el mejor.
Entras. Te sientas. Cruzas las piernas. Y los ojos se me caen como moneditas falsas, tintineando.
Esta noche se oirá dentro de tu piel. No hay ningún momento, que se pueda comparar al amor.
Estar en paz consigo mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás.
Este volver a empezar cada jornada sin ti, esta sensación de mar que navego y ya perdí...