Al escribir proyectas un mundo a tu medida.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.
Dejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos dulces, porque nada te podré dar sino la pena de verme eternamente exhausto.
El amigo: un ser que la vida no explica que sólo se va al ver otro nacer y el espejo de mi alma multiplica.
El patriotismo no es ditirambo sino crítica constructiva. Se descubren los errores para que no se repitan, se señalan los vivios para corregirlos y las llagas para curarlas. El patriotismo es en esencia amor admirativo y anhelo apasionado de superación.
El que honra a su madre amontona tesoros.
En busca de luz, un río nació.
Es para mí una alegría oír sonar el reloj: veo transcurrida una hora de mi vida y me creo un poco más cerca de Dios.
Esta fuerza tiene el amor si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos.
Fuera de mí, en el espacio, errante, la música doliente de un vals; en mí, profundamente en mi ser, la música doliente de tu cuerpo; y en todo, viviendo el instante de todas las cosas, la música de la noche iluminada.
Hay infinidad de cosas que se pueden percibir en la vida, pero sólo las realmente importantes llegan al corazón.
He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.
La tierra que no es labrada llevará abrojos y espinas aunque sea fértil; así es el entendimiento del hombre.
La verdad padece, pero no perece.
La vida es una mala noche en una mala posada.
Las mujeres no necesitan estudiar a los hombres, porque los adivinan.
Lee y conducirás, no leas y serás conducido.
Luego volvió a la puerta y allí permaneció mientras duró la lluvia, mirando cómo Dios aflojaba por un rato las tuercas de su tormento.
No quiero tenerte porque en mi ser todo estará terminado. Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados, para que yo pueda llevar una gota de rocío en esta tierra maldita que se quedó en mi carne como un estigma del pasado.
No son buenos los extremos aunque sea en la virtud.
Qué desespero trae el amor, yo que no sabía lo que era el amor, ahora lo sé porque no soy feliz.
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.
Siente como vibra locamente en nosotros un viento feroz retorciendo la fibra.