La libertad, al fin y al cabo, no es sino la capacidad de vivir con las consecuencias de las propias decisiones.
La lluvia que cae. Lluvia de verano sobre la tierra. Lluvia nocturna. La oscuridad y calidez y el torrente de pasión.
La mayoría del tiempo no me divierto mucho. El resto del tiempo no proporciono ninguna diversión a los demás.
La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud, prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.
La naciones tienen su ego, al igual que los individuos.
La prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia.
La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
La vida es una larga lección de humildad.
La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.
Las acciones de los hombres son las mejores intérpretes de sus pensamientos.
Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.
Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.
Los ejemplos son diez veces más útiles que los preceptos.
Los errores son los umbrales del descubrimiento.
Los grandes pensamientos, son como las grandes acciones, no necesitan trompetas.
Los humanos no saben lo que poseen en la Tierra. Será porque la mayoría no ha tenido ocasión de abandonarla y regresar después a ella.
Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.
Los principios éticos elevados producen métodos comerciales eficaces.
Me hablas de lengua, patria y religión. Esas son las redes de las que he de procurar escapar.
Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
Mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma más divertida.
Mis padres no solían pegarme; lo hicieron sólo una vez: empezaron en febrero de 1940 y terminaron en mayo del 43.
Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero.
Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente. ¡dios!, yo tendré que ver de nuevo a mi agente de seguros.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.