Quien no ha sido besado en una de esas lluviosas tardes parisinas, nunca ha sido besado.
Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.
De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.
El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas.