A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada.
La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. Y el rencor genera mentiras.
La indiferencia y la negligencia a menudo hacen mucho más daño que la aversión absoluta.
Son nuestras decisiones las que muestran lo que podemos llegar a ser. Mucho más que nuestras propias habilidades.
Tengo una imaginación viva. Nunca sabes cuando puedes necesitarla.