Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.
El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.
En la inquietud y en el esfuerzo de escribir, lo que sostiene es la certeza de que en la página queda algo de no dicho.
Ni sacerdote ni soldado han de sentir la inquietud de la duda.
Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
Una gran filosofía no es la que instala la verdad definitiva, es la que produce una inquietud.