Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía.
Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo sobre la desnudez que sella lo inefable, ni encontrarás mis labios mientras algo concreto enraíce tu amor.
Porque todo en el mundo es bello eternamente, y cada instante tiene su inefable emoción.
¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes que es eso: ver nacer la vida del fondo de un beso por un inefable milagro de amor.