Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
El ámbito iluminado por la ciencia está rodeado de un espacio en tinieblas tan extenso, que ha de parecer ridícula la pretensión de limitar la existencia al hábitat del conocimiento.
Toda mirada era un festejo de sol, de estar de abismo iluminado.