Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.
Yo honro con el nombre de virtud a la costumbre de realizar acciones penosas y útiles a los demás.
¡No te rías de la tontería de los demás! puede representar una oportunidad para ti.