Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.
Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.