Alguno no llega jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga.
Ay, mi hormiga insensata, por cuidar de la vida nunca supiste la gracia de cantar, te atrapará mañana la muerte con la despensa llena, pero sin un cantar.
De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.
Decimos: "Haz como la hormiga, que trabaja todo el día." ¡No sabemos cuán jóvenes mueren!.
Hasta una hormiga muerde si la hostigas.
No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
Para la hormiga el rocío es una inundación.