Averguénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad.
El genio puede concebir, pero la labor paciente debe consumar.
El hábito es como un cable; nos vamos enredando en él cada día hasta que no nos podemos desatar.
El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.
El tiempo es tan precioso como lo es el dinero.
El único propósito del castigo es la prevención del mal; nunca impulsará a nadie al bien.
La belleza, como el dolor, hace sufrir.
La educación, más que cualquier otro recurso de origen humano, es el gran igualador de las condiciones del hombre, el volante de la maquinaria social.
La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.
La informalidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. Igual puedes robar el dinero de una persona si robas su tiempo.
La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad.
La vejez es la peor de todas las corrupciones.
Pensad como hombres de acción, actuad como hombres pensantes.
Sería mucho mejor para nuestros distinguidos antepasados alabarles con menos palabras y con más acciones nobles.
Un ser no está completo hasta que no se educa.
Yo recomendaría que los escépticos dediquen aún más tiempo del que dedican ahora a tratar de entender porqué tanta gente quieren o necesitan creer.