A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho.
A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza.
A veces presiento que mi alma está en sombras, entonces me inclino, te beso, y hay luz.
Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.