Nuestra vida es como un sueño. Pero en las mejores horas nos despertamos lo suficiente como para darnos cuenta de que estamos soñando. La mayor parte del tiempo, sin embargo, estamos profundamente dormidos.
Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando Un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian.
Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.
Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.
Nuestros sueños son nuestra única vida real.
Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz.
Nunca le prestes el auto a alguien a quien le has dado la vida.
Nunca leo novelas ni ensayos, sino biografías. Para mí, es más importante la vida de un hombre que sus sueños de papel.
Nunca me detendré por crecer y ser mejor ser humano al servicio de esta Humanidad.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.
Nunca ocurre nada los domingos. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. Es el día de los infelices.
Nunca pienso en mi como un ícono. Eso está en las mentes de la gente no está en mi mente. Apenas hago mi trabajo.
Nunca preguntéis a un hombre si sufre, porque siempre se está sufriendo en alguna forma y en algún camino.
Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
Nunca se es más activo que cuando no se hace nada; nunca se está menos solo que cuando nadie le acompaña a uno.
Nunca se sufre tanto por amor como cuando volvemos a ver el objeto amado, o mejor cuando este está ausente
Nunca se sufre tanto por amor como cuando volvemos a ver el objeto amado, o mejor cuando este está ausente.
Obró mucho el que nada dejó para mañana.
Ocasión perdida, no vuelve más en la vida.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Oh, amada esperanza, aquel día sabremos, también, que eres la vida y eres la nada.
Oh, botella sin vino! ¡Oh, vino que enviudó de esta botella!.