La historia no es sino un diálogo, bastante dramático, por cierto, entre el hombre y el universo.
La historia no es una ciencia; es el arte de mostrar una cara limpia y esconder un culo siniestro.
La historia parece propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.
La parte más filosófica de las historia es hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres.