La guerra deja ardua herencia de guerras.
La venganza es una herencia de las almas débiles; nunca se cobija en los corazones fuertes.
Las leyes de la herencia son un fenómeno maravilloso que nos exime de la responsabilidad de nuestras deficiencias.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Primero el suelo nativo que nada. Nuestra vida no es otra cosa que la herencia de nuestro país.