El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado.
El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas.
El pesimismo conduce a la debilidad, el optimismo al poder.
El pesimismo conduce a la debilidad; el optimismo al poder.
El pesimismo lleva a la debilidad, el optimismo al poder.
Él piensa mucho: hombres así son peligrosos.
El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no conocen el juego.
El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira.
El que gusta de ser adulado es digno del adulador.
El que la ciencia pueda sobrevivir largamente depende de la psicología; es decir, depende de lo que los seres humanos deseen.
El que me coacciona pretende hacerlo porque sus razones son fuertes; pero realmente lo hace porque son débiles.
El que muere paga todas sus deudas.
El que no sabe por qué camino llegará al mar, debe buscar el río por compañero.
El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría.
El que se alimenta de deseos reprimidos finalmente se pudre.
El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión.
El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
El sexo no es bueno, porque destroza la ropa.
El silencio es un gran arte para la conversación.
El sufrimiento purifica. Aquel que sepa sufrir mejor, hará mejor obra.
El temor es un interés que se paga por una deuda que no tienes.
El tiempo que disfrutaste malgastando no fue malgastado.
El traje denota muchas veces al hombre.
En ciencia el reconocimiento se concede al hombre que convence al mundo, no a aquel a quien se le ocurre la idea.