Un padre para cien hijos, antes que cien hijos para un padre.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Un poco fastidiosas, las flores para abrirse. ¡El buda dormido!.
Un sol eterno y puro me alumbra noche y día… ¡Porque en mi corazón está el amor!.
Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.
Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.
Un zapato que se adapta a una persona, puede quedar mal en otra. No existe una receta para vivir que se adapte a todos.
Una actitud positiva puede realmente convertir los sueños en realidad-lo hizo para mi.
Una autoimagen fuerte y positiva es la mejor preparación posible para el éxito.
Una burbuja de aire en la sangre, una gota de agua en el cerebro, bastan para que el hombre se desquicie.
Una completa igualdad (para la mujer) significa más que el logro de objetivos estadísticos; debe cambiar la cultura.
Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
Una filosofía que no sirve para resolver los problemas de la vida cotidiana, para curar las heridas del alma, no interesa.
Una fórmula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas con claridad, ingenio y cortesía.
Una guerra en la cual las victorias solamente sirven para parar los golpes y donde no hay ninguna intención de devolverlos, sería tan absurda como una batalla en la cual la defensa más absoluta (la pasividad) prevaleciese en todas las partes y de todas maneras.
Una idea fija siempre parece una gran idea, no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro.
Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.
Una mentira nunca vive para llegar a vieja.
Una mujer sacrificará mil veces la vida por el que ama y se enemistará para siempre con él por una cuestión de orgullo a propósito de una puerta cerrada o abierta: se trata de un punto de honor.
Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.
Una persona ociosa tienta al diablo para que la tiente.
Una ráfaga de invierno sin color para mostrar sin hojas para rasgar.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Una vez se haya dicho todo, estaremos en condiciones de volver a decirlo todo, porque todo se habrá contradicho.
Uno de los grandes secretos del trato con los hombres consiste, para los inteligentes, en fingir menos inteligencia de la que tiene, y para los tontos, en fingir más.