Aprender de ayer, vivir para hoy, soñar para mañana.
Aquél que no perdona a otros, destruye el puente sobre el cual él mismo debe pasar; porque todos los hombres necesitamos ser perdonados.
Aquel que para amigos y adversarios guarda igual corazón; aquel que permanece igual ante la gloria como ante la vergüenza, a ése bien lo amo.
Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
Aquellos que están lo suficientemente locos para pensar que pueden cambiar el mundo, son aquellos que lo logran.
Aquí un marido que ama a su mujer es un hombre que no tiene el mérito suficiente para hacerse amar por otra.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía.
Así, para resumir, nuestra finalidad política en cada nación particular es la abolición de los privilegios aristocráticos y en la tierra entera es la fusión de todos los pueblos. Nuestro destino es llegar a ese estado de perfección ideal en que las naciones no tendrán ya necesidad de hallarse bajo la tutela de un gobierno o de otra nación; es la ausencia de gobierno, es la anarquía, la más alta expresión del orden. Los que no piensan que la tierra pueda un día prescindir de la autoridad, esos no creen en el progreso, esos son reaccionarios.
Atender y entender para aprender.
Aun viéndote sucia y borracha, me arrodillo para nombrarte: ¡Madre!.
Aunque estoy convencido de que nada cambia, para mí es importante actuar como si no lo supiera.
Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.
Autoevidente: evidente para uno mismo, pero no para los demás.
Averguénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad.
Ay, corazón viajero, tu soledad es perdición, has de llorar tu soledad vacía si se te muere la flor de la imaginación.
Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel.
Basta con aguantar en la vida para que los ilegítimos queden legitimados. Se siente una infinita estima por la inmoralidad, porque no ha dejado de serlo y el tiempo la ha condecorado con arrugas.
Basta el instante de un cerrar de ojos para hacer de un hombre pacífico un guerrero.
Basta un instante para hacer un héroe y una vida entera para hacer un hombre de bien.
Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.
Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados.
Bebo para hacer más interesantes a los demás.
Bebo para olvidar que soy un borracho.
Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad.