No es suficiente que un hombre tenga el deseo de matar para que la muerte se transforme en un valor.
No esperes a que muera alguien para decirle cuanto lo amabas, díselo hoy que lo tienes cerca.
No esperes al día en que pares de sufrir, porque cuando llegues sabrás que estás muerto.
No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.
No existe la suerte. Sólo hay preparación adecuada o inadecuada para hacer frente a una estadística.
No hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio.
No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin.