Dios lo que más odia después del pecado es la tristeza, porque nos predispone al pecado.
Dios: una enfermedad de la que imaginamos estar curados porque nadie se muere de ella hoy en día.
Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución.
Ebrio placer es, para quien sufre, apartar la vista de su sufrimiento y perderse a sí mismo.
Educar es formar personas aptas para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros.