Ser hombre es ser libre. El sentido de la historia es que nos convirtamos realmente en hombres.
Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.
Si las mujeres sólo tuvieran los defectos que los hombres les achacan, serían casi perfectas.
Si por las mañanas se cierran las campanillas en flor, ¡Es por el odio de los hombres!.
Si realmente el período de noviazgo es el más bello de todos, ¿por qué se casan los hombres?.
Si sois prudentes observaréis atentamente a los hombres para que no os oculten lo que piensan.
Si todos los años extirparamos un solo vicio, pronto llegaríamos a ser hombres perfectos.