Luna de agosto. Hasta el portón irrumpe la marejada.
Más pronto o más tarde todos somos el perro de alguien.
Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.
Me dejaron de pronto en medio de un desierto poblada de signos invisibles.
Me gusta la gente que se niega a hablar hasta que está preparada para hablar.
Mi cazador de libélulas, ¿hasta donde se me habría extraviado hoy?.
Mi educación fue muy buena hasta que el colegio me la interrumpió.
Mi río con tu río, mi mano con tu mano se ignoran. Cariño mío, alegría hasta que el alba alcance a la siguiente.
Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
Muy pronto en la vida es demasiado tarde.
Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas.
Nada debe turbar la ecuanimidad del ánimo; hasta nuestra pasión, hasta nuestros arrebatos deben ser medidos y ponderados.
Nada es real hasta que se experimenta; aun un proverbio no lo es hasta que la vida no lo haya ilustrado.
Nada pasa más pronto de moda que los intentos de ayer de ser polémico.
Nadie conoce ni ha conocido nada de inmediato: lo que creemos conocer de pronto, ha estado largo tiempo con nosotros. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento clandestino que alienta en todos nosotros.
Nadie conoce toda la amargura de lo que aguarda en el futuro. Y si de pronto apareciera como en un sueño, la negaríamos apartando los ojos de ella. A esto le llamamos esperanza.
Nadie ha aprendido el sentido de la vida hasta que ha sometido a su ego para servir a sus hermanos.
Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Nadie se alabe, hasta que acabe.
Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
No decidas hasta haber oído a ambos.
No descanses hasta que no puedas más.