Las mejores cartas de amor de una mujer son siempre las escritas al hombre que está traicionando.
Las mujeres no advierten lo que hacemos por ellas; no notan sino lo que dejamos de hacer.
Las sociedades deben juzgarse por su capacidad para hacer que la gente sea feliz.
Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.