El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído.
El único modo de decir la verdad es hablar siempre con amor.
Ella había perdido el arte de la conversación, pero no la capacidad de hablar.
En Inglaterra, un hombre que no puede hablar de moral dos veces por semana a un gran auditorio popular e inmoral no tiene nada que hacer como político serio.
Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.
Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.
Es imposible hablar de tal manera que no se pueda ser malinterpretado.
Es más fácil dejar de hablar de política que moderarse.
Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.
Es muy propio hablar más el que más teme.
Es terrible hablar bien cuando se está errado.
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.
Escucha con la cabeza, pero deja hablar al corazón.
Hablamos muy poco, excepto cuando la vanidad nos hace hablar.
Hablar con mucha cortesía a veces conquista y otras empalaga.
Hablar de la democracia y callar al pueblo es una farsa. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Hablar de locura de amor es un pleonasmo; el amor en sí ya es locura.
Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
Hablar es una necesidad, escuchar es un arte.
Hablar mal de los demás es una forma deshonesta de alabarnos a nosotros mismos.
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.
Hablar significa enjuiciar; callar significa haber enjuiciado.
Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Hay dos cosas que siempre hacen hablar: el coraje y la vanidad.