El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo.
El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.
El principal objetivo de la religión no es lleva el hombre al cielo sino introducir el cielo en el hombre.
El problema de conocer al hombre es paralelo al problema religioso de conocer a Dios.
El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
El problema, cuando se busca a la mujer perfecta, es que ella probablememte está buscando al hombre perfecto.
El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.
El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo él.
El que disputa con un beodo, disputa con un hombre ausente.
El que escribe mucho no yerra menos del que habla mucho.
El que mucho habla, mucho yerra.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.
El que quiera tener razón y habla solo, de seguro logrará su objetivo.
El que sabe no habla, el que habla no sabe.
El que se tiene por hombre, ande quiera hace pata ancha.
El que te habla de los defectos de los demás, con los demás hablará de los tuyos.
El que un perro haya mordido a un hombre no es ninguna noticia; una noticia es el que un hombre haya mordido a un perro.
El que vive enamorado delira, a menudo se lamenta, siempre suspira, y no habla sino de morir.
El recurso final del hombre destruido es el delito.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.
El secreto de mi universo es sólo imaginar a Dios sin la inmortalidad del hombre.
El secreto del hombre interesante es que él mismo se interesa por todos.
El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre. Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí.
El sol nos habla por medio de la luz, con aroma y color lo hacen las flores, el aire con las nubes, nieve, y lluvia.