Hay que mejorar la condición femenina. Las cocinas son demasiado pequeñas, los fregaderos demasiado bajos y el mango de las cacerolas está mal aislado.
He leído en alguna parte que para amarse hay que tener principios semejantes, con gustos opuestos.
He realizado observaciones y experimentos en el espacioso laboratorio del mundo con una maravillosa máquina portátil perfectamente ajustada en mi cabeza.
La amistad no pide nada a cambio, salvo mantenimiento.
La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.
La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe.
La constante conciencia de la inevitabilidad de la muerte es el único medio para adquirir la urgencia para redefinir al hombre.
La corona real no quita el dolor de cabeza.
La crisis de hoy es el chiste de mañana.
La crítica literaria suele proceder de un déficit de amor.
La crítica teatral tiene una ventaja en comparación con el suicidio: en el suicidio uno la toma contra uno mismo, en la crítica teatral la toma contra cualquier otro.
La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad.
La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.
La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente.
La desgracia, al ligarse a mí, me enseñó poco a poco otra religión, distinta a la religión enseñada por los hombres.
La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer.
La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno.
La felicidad radica, ante todo, en la salud.
La gente no tiene idea de hasta qué punto es arrastrada por el miedo. Este miedo no es fácilmente definible. Hay momentos en que este miedo se vuelve casi una obsesión.
La humanidad se cansa pronto de todo, sobre todo de lo que más disfruta.
La imaginación sirve para viajar y cuesta menos.
La indignación moral no es más que envidia con aureola.
La inhumanidad es perenne.
La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.
La juventud es una enfermedad que se cura con los años.