El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.
El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que otro desgraciado muera por su país antes de que consiga que tu mueras por el tuyo.
El pensamiento es el corcel; la razón el jinete.
El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.
El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad.
El puro es el complemento indispensable de toda vida ociosa y elegante.
El que no es bello a los veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio.
El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
El razonamiento activo se aprende con la práctica; debería ser practicado durante mucho tiempo y de muchas maneras variadas.
El recuerdo es el perfume del alma.
El secreto para vivir en paz con todos consiste en el arte de comprender a cada uno según su individualidad.
El sueño y la esperanza son los dos calmantes que la naturaleza concede al hombre.
El sufrimiento más intolerable es el que produce la prolongación del placer más intenso.
El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece.
El único medio de vencer en una guerra es evitarla.
El único realista de verdad es el visionario.
El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez.
Ella había perdido el arte de la conversación, pero no la capacidad de hablar.
En el tiempo donde los culos postizos son mayoría, gloria a éste que dice toda la verdad.
En este mundo siempre hay peligros para quien les tiene miedo.
En este mundo, cuando alguien tiene algo que decir, la dificultad no está en conseguir que lo diga, sino que lo repita a menudo.
En Inglaterra, la libertad es una especie de ídolo. Al pueblo se le enseña a amarla y a creer en ella, pero ve muy pocos de sus resultados. El pueblo puede moverse libremente, pero dentro de altas murallas.
En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
En la mujer, el orgullo es a menudo el móvil del amor.
En mi pueblo, sin pretensión, tengo mala reputación. Haga lo que haga es igual todo lo consideran mal. Yo no pienso, pues, hacer ningún daño queriendo vivir fuera del rebaño. No, a la gente no gusta que uno tenga su propia fe.