Veneré a rudyard kipling a los 13 años, lo aborrecí a los 17, lo disfruté a los 20, lo desprecié a los 25, y ahora de nuevo lo admiro bastante. Lo único que nunca pude hacer fue olvidarlo.
Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante.
Vivimos de nuestros deseos más que de nuestras obras.
Y es triste no estar ya triste sin ti.
Y he aquí la muerte, la muerte que siempre vuelve a empezar...
¡Ay del hombre que quiere actuar sinceramente en el amor!
¡Dejadme escapar de la mentirosa y criminal ilusión de la felicidad! Dadme trabajo, cansancio, dolor y entusiasmo.
¿Cómo se puede decir a un hombre que tiene una patria cuando no tiene derecho a una pulgada de su suelo?.
¿Nunca has, en sueños, en el cielo de otra cama contado nuevas estrellas...?.
¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?
¿Por qué, cuanto más retrasados estamos dura más la luz roja del semáforo?
¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?