Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento.
Perseverar en el cumplimiento del deber y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia.
Que los únicos generales que se deben seguir a ciegas son los generales de los soldaditos de plomo.
Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad, la locuacidad y la laringitis.
Si el Padre Eterno existe, a fin de cuentas, el ve que no me comporto peor que si fuera un creyente.