El hombre puede trepar hasta las cumbres más altas, pero no puede vivir allí mucho tiempo.
El hombre que escucha la razón está perdido. La razón esclaviza a todos los que no son bastante fuertes para dominarla.
El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este hombre es mi dueño, llámelo como lo llame.
El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.
El hombre sólo puede alcanzar el conocimiento con la ayuda de quienes lo poseen. Esto debe ser entendido desde el principio. Uno debe aprender de los que saben.
El hombre sólo puede ser esclavizado cuando es bastante débil para escuchar la razón.
El infierno está lleno de músicos aficionados.
El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas y el asesinato respetable, y para dar una apariencia de consistencia al puro viento.
El lenguaje político. . . Está diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces y el homicidio respetable.
El martirio es la única forma que una persona sin ningún tipo de habilidad puede convertirse en alguien grandioso.
El matrimonio debe ser una relación ya de simpatía o ya de conquista.
El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente.
El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte.
El menú que más conforta en sus labios lo hallaré.
El miedo puede llevar a los hombres a cualquier extremo.
El norteamericano blanco relega al negro a la condición de limpiabotas y deduce de ello que sólo sirve para limpiar botas.
El odio es la venganza de un cobarde intimidado.
El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.
El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que otro desgraciado muera por su país antes de que consiga que tu mueras por el tuyo.
El pensamiento es el corcel; la razón el jinete.
El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.
El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad.
El puro es el complemento indispensable de toda vida ociosa y elegante.
El que no es bello a los veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio.
El que tiene buen corazón nunca es estúpido.