En el proceso de la escritura la imaginación y la memoria se confunden.
En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
En la nave espacial Tierra no hay pasajeros, todos somos tripulación.
En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados
Es tan injusto poseer exclusivamente a una mujer como poseer esclavos.
Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.
Hay dulzura infantil en la mañana quieta.
Hay obras maestras que lo son por el monumental aburrimiento que provocan.
Hay que ser infiel, pero nunca desleal.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He muerto muchas veces, acribillado en la ciudad...pero es mejor ser muerto, que un numero que viene y va.
Huyendo de todo destiempo, hallaremos el tiempo de todo.
La claridad es el barniz de los maestros.
La grasa de las capitales no se banca más.
La letra es generalmente un complemento de la música.
La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable. Una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
La mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá.
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
La poesia no quiere adeptos,quiere amantes.
La primera ley que me indica la naturaleza es deleitarme a costa de quien sea.
La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada.