El verdadero desarme no podrá suceder hasta que las naciones del mundo no cesen de explotarse unas a otras.
El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes.
En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.
En la actualidad la gente sólo se preocupa por sus derechos. Recordarle que también tiene deberes y responsabilidades es un acto de valor que no corresponde exclusivamente a los políticos.
Entiendo por religión, no ya un conjunto de ritos y costumbres, sino lo que está en el origen de todas las religiones, poniéndonos cara a cara con el Creador.
Estoy comprometido con la verdad, no con la consistencia.
Facilitar una buena acción es lo mismo que hacerla.
Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.
Hay que vigilar a los ministros que no pueden hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero.
Hay que vigilar a los ministros que quieren hacerlo todo sólo con dinero.
Imagino que sé lo que significa vivir y morir como no violento. Pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto.
Imperfecto como soy, comencé con hombres y mujeres imperfectos, por un océano sin rutas.
La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.
La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de una voluntad férrea.
La Historia es el mejor maestro con los pupilos distraídos.
La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia.
La libertad no es la licencia para realizar cualquier cosa.
La muerte no es más que un sueño y un olvido.
La no violencia es la fuerza más poderosa que hay a disposición de la humanidad. Es aún más poderosa que el arma más compleja de destrucción ideada por la ingenua capacidad del hombre.
La no-violencia es la cima de la valentía.
La plegaria es la primera y la última lección para aprender el noble y bravío arte de sacrificar el ser en los variados senderos de la vida.
La plegaria no es un entretenimiento ocioso para alguna anciana. Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción.
La tarea que enfrentan los devotos de la no violencia es muy difícil, pero ninguna dificultad puede abatir a los hombres que tienen fe en su misión.
La tristeza de la separación y de la muerte es el más grande de los engaños.
La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia contra enemigos exteriores.