La buena conciencia es tan alegre, que hace alegres a todas las molestias de la vida.
La clemencia de los príncipes a menudo no es más que política para ganarse el afecto de los pueblos.
La cosa más bonita del mundo no existe, sólo es tu imaginación la que le da vida.
La duración de nuestras pasiones depende tan poco de nosotros como la duración de nuestra vida.