Agosto, frío en rostro.
Chau...amor mío, no me digas chau... que siento frió cuando vos te vas, si te quiero tanto que no puedo más.
Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose, y sin embargo se complace en su pecho colorado.
El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío.
El frío ¿De dónde viene? Oh espantapájaros.
El hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros.
El matrimonio, al contrario de la fiebre, comienza con calor y termina con frío.
En la palma de la mano una luciérnaga. Ah su frío reflejo.
Este día de invierno hace calor al sol. Pero frío.
Expuesto a la intemperie y resignado, ¡cómo corta mi cuerpo el frío!.
Frío e insípido es el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio.
Frío y calor, otoño o primavera, ¿dónde..., dónde se encuentra la alegría?.
Hace frío sin ti, pero se vive.
La hierba de las pampas cae y el ojo puede ver como el frío aumenta.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. El hombre sin pasiones sería frío, pero en cambio el hombre dominado por las pasiones, es ciego.
Le gusta al frió monstruo entrar en calor al sol de las conciencias limpias.
Lo único que deseo es un cuarto en alguna parte, lejos del aire frío de la noche. Con una silla enorme, chocolate y una estufa a leña.
Ningún insecto se acerca a la lámpara aún más frío.
Quien va de fuego en fuego, muere de frío.
Reseco el río, cruza el puente la gente y siente frío.
Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío, se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío
Sobre este muro frío me han dejado con la sombra ceñida a la garganta, donde oprime sus brotes de tormenta un canto vivo hasta quebrarse en ascuas.
Todo lo que estimula nuestra vida, trayéndonos calor, frío, tristezas, es breve y es saludable. ¡Sopórtalo, entonces, como lo hace el sabio!