En lo que parecemos, todos tenemos un juez; en lo que somos, nadie nos juzga.
En un tiempo el espíritu fue Dios, luego se hizo hombre, y ahora hasta se ha hecho plebe.
Enderezaste tus pasiones hacia tu meta suprema; entonces se convirtieron en tus virtudes.
Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo.
Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.
Este mundo, eternamente imperfecto, imagen, e imagen imperfecta, de una contradicción eterna.
Hablar con mucha cortesía a veces conquista y otras empalaga.
Hay personas que se consolarían hasta del fin del mundo, con tal de que ellas lo hubiesen anunciado.
Hay que mantener sujeto el corazón; pues cuando se lo suelta no se tarda en perder la cabeza.