Siempre me ha parecido hacer mejor en aprender a alegrarme más.
Símbolos son todos los nombres del bien y del mal; no expresan, tan sólo insinúan.
Sin música la vida sería un error.
Sois estériles; ésta es la razón de que no creáis en nada.
Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Solamente cuando madura cae el fruto de la fortuna.
Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.
Son inocentes, aun en su malicia.
Soy de hoy y de siempre...pero hay en mi algo que es de mañana.
Su espíritu había perecido ahogado en su compasión; y cuando engrosaba y se desbordaba su compasión, siempre sobrenadaba una gran estupidez.
Tal es el destino que quiere mi voluntad.
Tanta prudencia se necesita para gobernar un imperio, como una casa.
Tened el valor de equivocaros.
Tenemos arte para no morir de la verdad.
Tener fe significa no querer saber la verdad.
Tiempos hubo en el que el alma despreciaba el cuerpo.
Toda convicción es una cárcel.
Todavía esta abierta la tierra a las almas grandes.
Todavía su conocimiento no ha aprendido a sonreír.
Todo el mundo cree que puede decir algo cuando se habla del tiempo, de las enfermedades y del bien y el mal.
Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.
Todo lo imperecedero es mera alegoría. Y los poetas mienten demasiado.
Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.