Una noche de primavera. En la sombra del templo un misterioso hombre suplicando.
Ya viene la primavera, ya los pájaros se hermanan,¡cuánto espacio entre nosotros y cuán cerca nuestras almas!.
¡Salud, primavera, princesa encantadora!, saludo engrandecido las gasas de tu velo.
¡Toda la primavera dormía entre tus manos!.
¡Tú, tú, tú, mi incesante primavera profunda mi río de verdor agudo y aventura!.
¿Es primavera?. La colina sin nombre se perdió en la neblina.