Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.
Todos los días dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.
Todos los misterios que entraña el universo son sólo un guiño de dios.
Todos nosotros somos cobayas en el laboratorio de dios. La humanidad es simplemente un trabajo en progreso.
Trabajar en el cine era vergonzoso, era lo más despreciable. Gracias a Dios se inventó la televisión.
Tu cuerpo es el paraíso perdido del que nunca jamás ningún Dios podrá expulsarme.
Tú eres Dios, y yo soy Dios y todo lo que nos rodea es Dios.
Un capuchino decía: "¡Qué sabio ha sido Dios poniendo la muerte después de la vida! Porque si la hubiera puesto antes, no hubiéramos tenido tiempo para hacer penitencias".
Un día le dijo el amor a la amistad. ¿Por qué existes tú si ya existo yo?
Un dios honrado es la obra más noble del hombre.
Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él.
Un poco de filosofía hace al hombre ateo, mucha filosofía lo lleva a Dios.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana. Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.
Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel.
Usted cree en un dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender.
Vamos, vamos - dijo el padre de Tom - a tu edad ya no tienes excusa para hacer el libertino. Es hora hijo de pensar en tomar esposa. —Eso digo yo, padre. ¿La esposa de quien?.
Verdaderamente tiemblo por mi patria cuando pienso que Dios existe.
Yo creo que es mejor pensar que Dios no acepta sobornos.
Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.
Yo no puedo ser religioso ni creer en dios. Prefiero la filosofía, la lógica, la razón, pues no puedo poseer al mismo tiempo lo evidente y lo incomprensible.
Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.
Yo solo creería en un Dios que supiera bailar.
¡Ay, hermanos, ese dios que yo creé era obra humana y demencia humana, como todos los dioses!.
¡Dios me libre de enemistades de amigos!