Dondequiera que vayas, busca siempre la belleza y la inmensa bondad de dios.
El abandono en dios es un don y al mismo tiempo, la mayor manifestación de la libertad del hombre.
El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación.
El dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.
El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.