Si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
A veces, unos puntos suspensivos a tiempo resultan más profundos que un verso archipensado.
Al gobernar aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades.
Cuanto más dinero entra, más inestable te sientes, porque tienes miedo de perderlo.
Debemos vivir y trabajar, en cada momento, como si tuviésemos la eternidad ante nosotros.